lunes, 15 de septiembre de 2008

La Psicopatología Infantil.

Foto editada por laterojc

"Etimológicamente, la palabra psicopatología, deriva de psique (alma o razón), pato (enfermedad) y logos (cátedra o ciencia). El término psicopatología puede ser en dos sentidos:
  1. Como designación de área de estudio. Hace referencia a aquella área de la salud que describe y sistematiza los cambios en el comportamiento que no son explicados ni por la maduración o el desarrollo del individuo, ni son resultados de procesos de aprendizaje, también entendidos como enfermedades o trastornos mentales.
  2. Como término descriptivo. Es aquella referencia específica a un signo o síntoma, precursor o perteneciente a uan enfermedad o trastorno. El término psicopatología puede ser usado también para denotar conductas o experiencias indicadoras de enfermedad o trastorno mental, incluso cuando no constituyan un diagnóstico formal. Por ejemplo, la presencia de alucinaciones puede ser considerada como un signo patológico, aunque no haya suficientes síntomas presentes para completar los criterios requeridos, o para completar el diagnóstico, de una enfermedad completa según las clasificaciónes existentes. En un sentido más general, cualquier conducta que cause malestar, impedimento o inhabilidad, a raíz de una disrupción o deterioro de funciones cerebrales cognitivas o neurocognitivas, podría ser clasificada de psicopatológica.
El pequeño con psicopatología.

El niño, dentro de su contexto familiar y social, establece unas relaciones afectivas que le permiten desarrollar sus capacidades sensoriales, motrices, cognitivas y de comunicación, así como un estilo de aprendizaje particular.

Según las expectativas de su entorno, el niño desarrollará sus potenciales de una forma u otra. Una de las características básicas de la psicopatología del niño pequeño es la interdependencia con el funcionamiento psíquico de la madre. Éste, así como el del padre, son muy importantes, y que, de ellos depende en gran parte el posible desarrollo futuro de una psicopatología en el hijo. Muchos profesionales de la salud estarían de acuerdo al afirmar que de la salud mental de los padres, así como del estilo de vida que lleven, del nivel de estrés soportado y las horas de ocio de que dispongan, del tipo de actividades sociales en las que se impliquen, etc., puede depender la aparición de una psicopatología en el pequeño.

De la interacción padres e hijos, surgen diversos tipos de patologías que podrían agrupoarse en cuatro grandes grupos:
  1. La insuficiencia o la carencia bajo sus diferentes formas.
  2. La sobrecarga por exceso de excitación o por insuficiencia de protección del niño frente a estímulos exteriores.
  3. Las incoherencias cuantitativas, cualitativas y episódicas (déficit socioeconómico y afectivo del entorno del niño)
  4. Las discordias sobre la alimentación, el control esfinteral y la inducción fonética, que conducen a problemas como la anorexia, el estreñimiento o las alteraciones del lenguaje.

Es importante que exista un equilibrio adecuado entre los momentos de contacto que estimulan al niño, y de descanso o soledad del pequeño. La madre debe responder adecuadamente a las necesidades del niño estableciendo una armonía funcional, tanto física como mental.

Sería un error ignorar el papel que el propio niño juega en la superación de sus propias dificultades y, sobre todo, negar su participación activa en un proceso de normalización. Por un lado, a veces no tenemos en cuenta que el niño está dotado de acciones y de conductas que impiden en gran medida su integración en un determinado entorno y, por otro, negamos completamente su propia capacidad para administrar un mínimo de esfuerzo y voluntad, que le permita cualquier tipo de autonomía.

No son únicamente sus dificultades o limitaciónes las que llevan a la segregación sino, sobre todo, su forma de vivirse a sí mismo y, en consecuencia, su manera de relacionarse con los demás, la posibilidad de adaptarse a un rol que le permita formar parte de un grupo. Es decir, la capacidad para establecer vínculos de identificación con las personas de su entorno."

BUJ PEREDA, M. JOSÉ (2007) PSICOPATOLOGÍA INFANTIL. Barcelona: Editorial Horosri. (Págs. 5 a 7).


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