domingo, 6 de abril de 2008

La prevención de la incompetencia social.

"El concepto de competencia social engloba las perspectivas educativas más actuales relativas al ámbito de la integración social y, por consiguiente, en lo relativo a la prevención del fracaso personal y social.

Podemos definir la competencia social como el conjunto de capacidades y habilidades que ayudan a desenvolverse con éxito en los distintos ámbitos sociales, proporcionando una mejor salud mental y en definitiva una existencia más feliz (Moraleda, 1998). Para nosotros implica un patrón de adaptación efectiva al ambiente.

La competencia resulta de una serie de complejas interacciones entre la persona y su entorno. Sin duda alguna, según el entorno que rodee a la persona su competencia social se verá o no favorecida. Los comportamientos, las cogniciones y los afectos que permiten desenvolverse adecuadamente a nivel social difieren de una cultura a otra. Además, las demandas sociales también varían dependiendo de la edad, el sexo y la educación recibida entre otros factores (Trianes et al., 2000). El siguiente gráfico (basado en el realizado por Fernández Durán, 2004) resume lo que se entiende por competencia, los factores que le influyen y los componentes de que consta.

Moraleda (1999) distingue tres tipos de componentes dentro de la competencia, en función de los cuales se puede producir una mayor o menor adaptación social: componentes actitudinales, cognitivos y procedimentales.

Los componentes actitudinales pueden ser:
  • prosociales (como la solidaridad y el liderazgo social que facilitan las relaciones sociales),
  • aversivos (como la agresividad-terquedad, y la dominancia que destruyen las relaciones sociales), y
  • asociales (como la empatía y retraimiento, y la ansiedad y timidez que inhiben las relaciones).
En los componentes cognitivos de la competencia social se incluyen:
  • procesos relacionados con la calidad de percepción de los adolescentes (locus de control, estilo educativo de la familia),
  • los estilos cognitivos (reflexivo o impulsivo, dependiente o independiente, y emotivo, o rígido) y
  • las habilidades en la resolución de problemas sociales.
Finalmente, los componentes procedimentales de la competencia social se refieren a las formas de actuar de los adolescentes en las situaciones sociales:
  • estrategias cognitivas sociales (planes de acción mental que sirven para el desarrollo de una determinada actitud social) y
  • habilidades sociales.
De lo anterior se desprende que el desarrollo de la competencia requiere de múltiples niveles de intervención, como los esfuerzos dirigidos a cambiar las capacidades de la persona, las oportunidades de los contextos o lugares en los que la persona se desarrolla, en especial el ambiente de la familia y de la escuela (mediante la enseñanza a padres de habilidades de crianza, la reforma en las escuelas), o el logro de un mejor ajuste entre la persona y su contexto."

GARRIDO GENOVÉS, V. y LÓPEZ, M.J. (Coord.) (2005) MANUAL DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN READAPTACIÓN SOCIAL. Vol. 2 Los programas del pensamiento prosocial. Valencia: Editorial Tirant Lo Blanch. (Págs. 37 - 38)


2 comentarios:

Asier dijo...

La gran novedad de la competencia social y de la minuciosa descripcion de la adolescencia, es que , Hipocrates ya lo auguraba hace 2500 años . Ja,ja,ja,ja,ja.

De ese tiempo a esta parte, ¿en que habremos mejorado ? Habría que preguntarle de nuevo al viejo filosofo griego, pero dudo mucho que difiriese en sus vetustas apreciaciones.

Saludos C.I.

PD: He surcado un poco en lo de la ciudad de los muchachos y el padre Silva. Fuerte, fuerte lo que dicen y aparece, aunque de la prensa, siempre me creo el 30%.

C.I. dijo...

Pues hay más de lo que se publica, cuando desalojaron a los menores de la Ciudad de los Muchachos, fueron realojados en Centros de Menores de la Xunta y en pisos tutelados de Mentor, y otras entidades colaboradoras de la administración, y pudimos comprobar en qué estado estaba la documentación de los chavales,... entre otras cosas. No se publicó ni la mitad de lo que hay.
Saludos, Asier